
Letanías a la Santa Faz: contemplando el rostro de Cristo
Las Letanías a la Santa Faz son una oración que nos invita a contemplar el rostro de Cristo, ese rostro que reflejó amor infinito, misericordia y sacrificio hasta el extremo. Esta devoción nos lleva a adentrarnos en el misterio de Jesús, especialmente en su Pasión, donde su rostro fue desfigurado por el sufrimiento, pero al mismo tiempo, se convirtió en un testimonio vivo de su entrega por nuestra salvación.
¿Qué son las Letanías a la Santa Faz?
Las Letanías a la Santa Faz son una forma de oración meditativa que nos permite reflexionar sobre los atributos y significados del rostro de Cristo. A través de invocaciones llenas de fe, nos dirigimos a Jesús, reconociendo su divinidad, su humanidad y el sacrificio que realizó por nuestra redención.
Estas Letanías nos invitan a mirar más allá de lo visible, descubriendo en la Santa Faz de Cristo una fuente de consuelo, fortaleza y esperanza. El rostro de Jesús no solo nos muestra su amor por nosotros, sino que también nos desafía a ser portadores de ese amor en el mundo.
El significado espiritual de la Santa Faz
El rostro de Cristo es uno de los símbolos más poderosos de la fe cristiana. La Santa Faz ha sido venerada como una manifestación tangible de la presencia de Jesús.
En la tradición cristiana, contemplar la Santa Faz significa entrar en un diálogo íntimo con el Señor, permitiéndonos experimentar su mirada de amor y compasión. En la Santa Faz, vemos un reflejo del sufrimiento humano, pero también la promesa de redención y vida eterna.
Durante su Pasión, el rostro de Jesús fue golpeado, escupido y coronado de espinas, pero en ese mismo rostro se revela la gloria de Dios. Las Letanías a la Santa Faz nos ayudan a meditar en este misterio, fortaleciendo nuestra fe y nuestra unión con Cristo.
Origen de las Letanías a la Santa Faz
La devoción a la Santa Faz tiene sus raíces en la Pasión de Cristo y en las tradiciones de la Iglesia que surgieron en torno a los objetos relacionados con su rostro, como el velo de Verónica y el sudario de Turín.
Las Letanías a la Santa Faz surgieron como una manera de expresar amor y reparación al rostro de Jesús, especialmente por las ofensas y blasfemias cometidas contra Él. Esta práctica se popularizó en el siglo XIX, especialmente gracias a la influencia de sor María de San Pedro, una carmelita que promovió la devoción a la Santa Faz como un medio para reparar los pecados de la humanidad.
¿Por qué rezar las Letanías a la Santa Faz?
Rezar las Letanías a la Santa Faz tiene múltiples beneficios espirituales:
- Profundiza nuestra relación con Cristo. Al contemplar su rostro, nos conectamos de manera más íntima con su amor y sacrificio.
- Fomenta la humildad y la reparación. Estas Letanías nos inspiran a reconocer nuestras faltas y a buscar la reconciliación con Dios.
- Nos llena de consuelo y esperanza. Al rezar estas Letanías, encontramos paz en la certeza de que el rostro de Cristo nos mira con misericordia infinita.
Meditando en las invocaciones
Cada invocación de las Letanías a la Santa Faz tiene un profundo significado. Por ejemplo:
- «Rostro adorable de Jesús, lleno de amor por nosotros, ten piedad de nosotros.»
- «Santa Faz de Jesús, espejo de la bondad divina, ten piedad de nosotros.»
Estas invocaciones nos llevan a reflexionar sobre el amor de Jesús y su disposición a cargar con nuestras culpas para ofrecernos la salvación.
Un llamado a la contemplación
La Santa Faz nos recuerda que, aunque el sufrimiento forma parte de nuestra existencia, siempre podemos encontrar consuelo en el rostro amoroso de Jesús. Al rezar estas Letanías, renovamos nuestra fe, entregamos nuestras cargas y experimentamos la paz que solo Cristo puede darnos.
Conclusión: contemplar el rostro de Dios
Las Letanías a la Santa Faz son una invitación a contemplar el Misterio de Jesús, a reconocer su amor y a dejarnos transformar por su mirada misericordiosa. Que al rezarlas, podamos encontrar en su rostro la fuerza para seguir adelante, la paz en medio de las dificultades y la esperanza de la vida eterna.
Cristo nos mira con amor desde su Santa Faz. Que esta oración nos ayude a mirar también a los demás con los ojos de Jesús, llevando su amor y compasión al mundo.
Compuestas por el ilustre Don Sancho Dávila y Toledo, obispo de Jaén, con el propósito de honrar la reliquia de la Santa Faz, en su diócesis.

Letanía de la Santa Faz de nuestro Señor:
Señor, ten piedad
Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad
Señor, ten piedad
Cristo, óyenos
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
Cristo, escúchanos
Dios Padre celestial
Ten piedad de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo
Ten piedad de nosotros
Dios Espíritu Santo
Ten piedad de nosotros
Santísima Trinidad, un solo Dios
Ten piedad de nosotros
Santa apariencia de su belleza
Ten misericordia de nosotros
Santa imagen de La verdadera Faz de Jesucristo impresa al vivo durante el camino de la cruz
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz cantada por los ángeles y adorada por los pastores y los reyes en la Natividad
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, esclarecida por Padre omnipotente en el Bautismo Del Jordán
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, glorificada en la Transfiguración sobre el monte Tabor
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, paraíso en la tierra
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, esplendor y corona nuestra
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, resplandor del Padre
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, trasunto de su substancia
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, memorial de nuestra Redención
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, deseo de los ángeles
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, espejo de los santos
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, gozo de los bienaventurados
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, refrigerio de los justos
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, resurrección de los pecadores
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, vida de los muertos
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, luz del mundo
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, senda segura para los pecadores extraviados
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz salvación de los que en ti creen
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, que no te substrajiste a los que te insultaban y escupían
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, a la que se arrebató toda belleza, gracia y apostura
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, escondida y despreciada por nuestra causa
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, cubierta de confusión por nuestro bien
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, saturada de oprobios
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, que presentaste la mejilla a quien te golpeaba
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz que no apartaste la barba de quienes te la mesaban
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, que por nosotros sudaste sangre
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, obscurecida y golpeada
Ten misericordia de nosotros
Santa Faz, a la que impíos tiranos escupieron y abofetearon
Ten misericordia de nosotros
Sénos propicio
Perdónanos Señor
Sénos propicio
Escúchanos, Señor
De todo mal
Líbranos, Señor
Por tu Cruz y por tu Pasión
Líbranos, Señor
Por ésta tu Santa Faz
Líbranos, Señor
Por tu admirable Faz a nosotros mostrada
Líbranos, Señor
Por la luz de tu rostro sobre nosotros impresa
Líbranos, Señor
Por la alegría de tu rostro en nuestros corazones
Líbranos, Señor
Por la luz de tu Rostro bajo la cual caminamos
Líbranos, Señor
Porque nos adelantamos en confesar tu Santa Faz
Líbranos, Señor
Porque ya podemos morir alegres después de habernos mostrado tu Santa Faz
Líbranos, Señor
Por la gloria y honor de tu Rostro más blanco que la nieve y que siempre nos protege
Líbranos, Señor
Nosotros, pecadores
Te rogamos, óyenos
Que nos perdones
Te rogamos, óyenos
Que concedas la paz a todo el pueblo cristiano
Te rogamos, óyenos
Que otorgues prosperidad a los fieles devotos de tu Santa Faz
Te rogamos, óyenos
Que te dignes regir y conservar a tu Santa Iglesia, en la cual se halla escondido el regalo incomparable de tu Rostro
Te rogamos, óyenos
Que te dignes dar fortaleza y conservar al Romano Pontífice, a su senado y a todos los órdenes de la jerarquía eclesiástica
Te rogamos, óyenos
Hijo de Dios
Te rogamos, óyenos
Faz de Jesucristo nuestro Señor, que quitas los pecados del mundo
Perdónanos Señor
Fas de nuestro Salvador, que quitas los pecados del mundo
Escúchanos Señor
Faz de nuestro Salvador, que quitas los pecados del mundo
Ten misericordia de nosotros
Cristo, óyenos
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
Cristo, escúchanos
Señor, ten piedad
Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad
Señor, ten piedad
(Padre nuestro…)
Salmo 4
Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;
tú que en el aprieto me diste anchura,
ten piedad de mí y escucha mi oración.
Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor,
amaréis la falsedad y buscaréis el engaño?
Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
y el Señor me escuchará cuando lo invoque.
Temblad y no pequéis,
reflexionad en el silencio de vuestro lecho;
ofreced sacrificios legítimos
y confiad en el Señor.
Hay muchos que dicen: “¿Quién nos hará ver la dicha,
si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?”
Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
que si abundara en trigo y en vino.
En paz me acuesto y en seguida me duermo,
porque tú sólo, Señor, me haces vivir tranquilo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén
Oremos por nuestro pontífice Benedicto
El Señor le conserve y le dé vida, le haga feliz en la tierra y no deje que caiga en manos de sus enemigos
Oremos por nuestro rey
Sálvale, Señor, y al pueblo a él encomendado
Mira la Faz de tu Cristo
Y no apartes tu rostro de nosotros
No arrojes de tu Faz a tu pueblo
Y no quites de nosotros a tu Espíritu Santo
Muéstranos, Señor, tu Faz
Y seremos salvos
Señor, escucha mi oración.
Y mi clamor llegue a ti
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu
Oremos
Potentísimo Dios, que nos has dejado en la Santa Faz impresa del vivo los sagrados signos de tu santa Pasión, concédenos propicio que, por tu muerte y sepultura seamos conducidos a la gloria de la resurrección.
Amén.
Comparte esta oración:
Escucha la Letanía audio:
Otros enlace de interés:



